La alimentación y la salud bucal durante el embarazo

Durante el embarazo, el cuidado de nuestra boca debe ser una de nuestras prioridades. Una dieta inadecuada y un sistema de defensa debilitado pueden desencadenar afecciones diversas como aftas bucales, inflamación y sangrado de las encías, molestias como ardor en la boca y sequedad, desmineralización de los dientes y de la estructura que soporta, caries e incluso infecciones por hongos.

La mucosa de la boca es muy sensible a cualquier cambio en la alimentación. La deficiencia de vitaminas A y betacarotenos, percusores de la vitamina A, vitamina C y vitamina del grupo B o de minerales como el zinc y el hierro se manifiesta principalmente en la boca con el embarazo, de forma que debemos aumentar el consumo de alimentos:
-Ricos es vitamina A: lácteos enteros o desnatados, yema de huevo, hígado y otros alimentos enriquecidos.
-Ricos en betacarotenos: frutas y verduras de color amarillo, rojo y anaranjado
-Ricos en vitamina C: cítricos, kiwi, fresas, tomate, etc.
-Ricos en vitaminas del grupo B: lácteos, carnes, vísceras, huevos, vegetales de hoja y derivados de la harina elaborados con levadura.
-Ricos en zinc: carnes, pescados y huevos.
-Ricos en hierro: carnes, hígado, yema de huevo; legumbres y frutos secos oleaginosos (para mejorar la absorción de alimentos vegetales ricos en hierro se aconseja aumentar el consumo de alimentos ricos en vitamina C).

El requerimiento de calcio aumenta considerablemente durante el embarazo y también durante la lactancia. Un buen aporte asegurará que la futura madre no sufra desmineralización de sus piezas dentarias ni de la estructura ósea que las sujeta. Además, hay que tener en cuenta que la mineralización de los dientes del feto empieza en el cuarto mes y dura hasta la pubertad, de modo que un buen aporte materno de calcio y otros micronutrientes como el fósforo y la vitamina D ayudarán a fijar el calcio.

Información extraída de www.higienistasvitis.com