Los refrescos y la salud bucodental

Los refrescos, que antes se bebían sólo en ocasiones señaladas, se van introduciendo poco a poco en nuestra dieta diaria.

Sean del sabor que sean o de la marca que sean, todos los refrescos contienen azúcar. Y todos ellos pueden alterar gravemente la salud de su boca.

Se ha descubierto que los refrescos son la causa dietética más importante de caries en personas de todas las edades. Los ácidos derivados de los azúcares contenidos en los refrescos reblandecen el esmalte de los dientes, lo que contribuye a la formación de las caries. En casos extremos, el esmalte reblandecido combinado con un cepillado inadecuado y todo ello junto a un problema de bruxismo u otros trastornos: pueden provocar la pérdida de los dientes.

Los refrescos sin azúcar, que sólo constituyen el 14% del consumo total de refrescos, hacen menos daño1. Aún así, siguen conteniendo ácidos y también pueden causar problemas.

Cada vez se beben más
En Estados Unidos, el consumo de refrescos ha aumentado enormemente en todos los grupos demográficos, y especialmente entre los niños y los adolescentes. El problema es tan grave que las autoridades sanitarias, como la Academia Americana de Pediatría, han empezado a dar la alarma sobre los peligros que conllevan.

¿Cuántos niños en edad escolar beben refrescos? Se estima que entre uno de cada dos a más de cuatro de cada cinco niños consumen al menos un refresco al día. Al menos uno de cada cinco niños consume un mínimo de cuatro raciones diarias.2

Algunos adolescentes llegan a beber hasta 12 refrescos al día 3.

El incremento en el tamaño de los refrescos está empeorando este problema.

Los niños y los adolescentes no son las únicas personas afectadas. El consumo a largo plazo de refrescos tiene un efecto acumulativo en el esmalte dental. Como la gente vive cada vez más tiempo, el número de personas que corren el riesgo de tener problemas dentales va aumentando.

¿Qué hacer?
Reducir el número de refrescos consumidos y aprovechar los tratamientos dentales existentes es bueno para todo el mundo, niños, adolescentes y adultos. Aquí tiene algunas medidas que se pueden tomar:

  • Sustituya los refrescos por otras bebidas: Llene la nevera de bebidas que contengan menos azúcares y ácidos, por ejemplo, agua, leche y zumo 100% de fruta. Bébalas y anime a sus hijos a imitarle.
  • Enjuáguese con agua: Cuando haya tomado un refresco, enjuáguese la boca con agua para eliminar los restos del refresco que prolongan la exposición del esmalte de los dientes a los ácidos.
  • Utilice pasta de dientes y enjuague con flúor: El flúor reduce la caries y refuerza el esmalte dental, así que cepíllese los dientes con una pasta que contenga flúor, como Colgate® Total®. Los enjuagues bucales que contienen flúor también son buenos. Su dentista le podrá recomendar un enjuague habitual u otro más fuerte según la gravedad de su trastorno. También le puede recomendar una pasta de dientes con un mayor contenido en flúor.
  • Acuda a un profesional para que le haga un tratamiento con flúor: Los profesionales dentales realizan tratamientos de flúor en forma de espuma, gel o enjuague.

Los refrescos no refrescan los dientes, los estropean. Si reduce la cantidad de refrescos que consume, practica una buena higiene oral y acude a su dentista o higienista, puede compensar el efecto de los refrescos y disfrutar de una buena salud bucal.