la halitosis

Existen muchos y diferentes factores que pueden causar el mal aliento:  como puede ser los problemas gástricos, falta de higiene bucal, enfermedades de las encías, dieta inapropiada, estreñimiento, el tabaco, diabetes, indigestión, mal funcionamiento hepático, |o incluso estrés.

Pero podemos decir que hay tres tipos de origen, o tres tipos de halitosis:

  • Origen oral: según los últimos estudios, alrededor del 60% de los tratamientos fueron por este tipo de origen, aunque ha disminuido en los últimos años. Por ejemplo, la falta de higiene dental, los empastes y coronas malos y las dentaduras postizas.

  • Origen extraoral: como son el aparato respiratorio, el tubo digestivo y el sistémico,  son responsables más o menos del 20% de los casos diagnosticados por el Instituto del Aliento. Estas causas son de diagnóstico más complejo y requieren generalmente una tecnología más avanzada, siendo más perceptibles de detectar en una consulta especializada de halitosis.

  • Falsa halitosis ó halitofobia: El 20% restante se trata de personas que creen que tienen halitosis, cuando no es así. Esto puede deberse a cosas como la boca seca, problemas digestivo ó el estrés y la ansiedad (aunque hay ocasiones en los que éstas condiciones pueden originar halitosis de verdad) que provocan una sensación gustativa distinta, que es percibida como una sensación olfativa, lo que hace que las personas crean que padecen halitosis.

Ahora bien, si tenemos de verdad halitosis, existen muchas maneras de combatirla, pero hay que combinarlas para obtener resultados de verdad.

  1. halitosis

    Cuidar seriamente la higiene bucal: hay que lavarse los dientes después de cada comida, incluida la lengua. Si sólo se cepillan los dientes, las bacterias que se encuentran por ejemplo en la lengua, se dirigirán a los dientes al poco tiempo. Por eso, se debe usar hilo dental para el espacio entre los dientes, así como cepillarse la lengua con el cepillo ó con un raspador lingual. También es recomendable usar un colutorio para terminar de limpiar la boca al completo.

  2. Cuidar el cepillo: Como máximo, un cepillo dura tres meses. Es necesario cambiarlo antes, sobre todo cuando las cedras no estén en una posición correcta. Además, es aconsejable llevarse un cepillo para cuando se coma fuera de casa (o por lo menos enjuagarse con agua).

  3. Cuidar la dieta: Ha de ser una dieta balanceada, ir variando y no decantarse por un tipo de comida (por ejemplo, si sólo comemos proteínas y nos olvidamos de los carbohidratos, puede darse la “cetosis”, la cual también es causa de mal aliento). Además, hay algunos alimentos que pueden propiciar el mal olor rápidamente (como el queso, el ajo, la cebolla, el salami, el café, incluso algún dulce que fácilmente se pega entre los dientes). Además, lo mejor sería evitar tener el estomago vacío. Comer una fruta o verdura entre comidas puede ser muy beneficioso, tanto para la salud, como para el aliento. 

  4. Tomar suficiente cantidad de agua: que el agua es buena lo sabemos todos. Pero a nosotros nos interesa más porque suficiente hidratación favorece la creación de saliva, la cual combate las bacterias nocivas y, por tanto, el mal aliento.

  5. Evitar el alcohol y el tabaco: Sobre todo el segundo, ya que es el principal factor de riesgo patológico, que podría ser evitado.

  6. Remedios caseros: como masticar un trozo de limón, con cáscara, durante un par de minutos tras las comidas. Pastillas y goma demascar con menta (y siempre sin azúcar) también son una ayuda, así como los caramelos de menta y el perejil (usado con agua como enjuague bucal). m


Si la halitosis persiste, es imperativo ir al dentista a pedir consejo.