El azúcar

Denominamos azúcar, en su uso más extendido de la palabra, a la sacarosa, también conocida como azúcar común o azúcar de mesa. La sacarosa es un disacárido formado por una molécula de glucosa y una de fructosa, que se obtiene principalmente de la caña de azúcar o de la remolacha. El 27 % de la producción total mundial se realiza a partir de la remolacha y el 73 % a partir de la caña de azúcar.

El azúcar es una importante y necesaria fuente de energía, pero su consumo excesivo tiene consecuencias nocivas para la salud: diabetes, obesidad, hipertensión… además de ser el principal factor de riesgo para la caries dental (recordemos que la caries es la enfermedad crónica más extendida en el mundo). El consumo de azúcar altera el conjunto de bacterias presentes en la boca favoreciendo las bacterias que convierten los azúcares en ácidos. Estos ácidos son los responsables de la desmineralización del esmalte de los dientes. Los episodios repetidos de ingesta de azúcar a lo largo del día aumentan la frecuencia de los ataques ácidos y el riesgo de desarrollar caries dental. La reducción del ataque ácido del esmalte dental puede llevarse a cabo reduciendo la ingesta total y la frecuencia de consumo de azúcar. 

Además, los alimentos ricos en azúcar contienen un exceso de calorías, suelen contener menor cantidad de vitaminas y minerales y pueden estar reemplazando a alimentos más nutritivos.

El consumo mundial de azúcar se ha triplicado en los últimos 50 años y se espera que este aumento continúe, especialmente en las economías emergentes. Para poner freno a la creciente epidemia de caries y otras enfermedades, la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda limitar el consumo diario de azúcares libres al 5 por ciento o menos del total de energía diaria consumida. Esto es igual a 25 gramos o 5 cucharaditas de azúcar por día. Se conoce como “azúcar libre” al azúcar añadido a los alimentos por el fabricante, consumidor… y no al azúcar presente en los alimentos de forma natural (frutas, miel…).

Actualmente en nuestro país, 500 empresas del sector de la alimentación, entre los que se incluyen productores, distribuidores y comedores, y la Ministra de Sanidad firmaron un acuerdo para la reducción del consumo de azúcar y grasa de aquí a 2020. En el acuerdo, denominado “Plan para la mejora de la composición de los alimentos y bebidas”, los firmantes se comprometen a reducir en un 10% los azúcares añadidosen refrescos, néctares de frutas, productos lácteos y salsas (en las que la mayonesa tendrá que reducir sus tasas en un 18%). La bollería industrial, helados y galletas bajarán una media del 5% únicamente tanto en azúcares como en grasas. Se reducirá en un 50% el contenido de los sobres de azúcar en los baresy las máquinas de vendingeliminarán en un 50% su oferta de productos con azúcar y grasas.

 

Dra. Laura Conde Estévez, odontóloga de ICON

Dr. Juan Ferreira, director médico de ICON